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En la República Dominicana, el 82 % del agua que se destina a la agricultura, y apenas un 18 % para el uso doméstico e industrial, desperdiciándose el 70 %. Esto conlleva a que se desperdicie, solo en la agricultura, el 57 % de toda el agua del país.

La tecnificación de riego se erige como una herramienta fundamental para para hacer frente a los efectos del cambio climático y garantizar la sostenibilidad de nuestros recursos hídricos.

El agua es un factor imprescindible en la producción, por lo que la disminución de su suministro puede traducirse en un crecimiento más lento de nuestro sector agrícola. Por eso, tecnificar el campo no es una opción, es una necesidad.

Los proyectos de riego tecnificado se han convertido en una de las principales apuestas para incrementar los niveles de producción agropecuaria en un contexto de cambio climático, porque no solo mejoran la gestión del agua, sino que impactan en las condiciones de vida de los productores al generar mayores ingresos económicos.